1. Limpieza y preparación de la superficie
 
Lo primero es limpiar la pared, cristal, armario....donde vayas a colocar el motivo. Es importante que no haya polvo, grasa o cualquier tipo de suciedad.
 
Si es sobre una pared, asegúrate de que no sea tipo “gotelé” y que la pintura esté fijada correctamente para poder colocar el vinilo sin problemas. Si no estás seguro, puedes probar a pegar un poco de celo o similar y ver que pega bien y no arranca pintura
 
2. Mide y presenta
 
Situa el vinilo, mide donde quieres que vaya y fíjalo a la superficie por la parte superior mediante una cinta de carrocero ancha. Asegúrate bien, porque una vez colocado el vinilo ya no podrás reutilizarlo para otro lugar.
 
3. Comienza a pegarlo
 
Gira todo el vinilo sobre la cinta de carrocero, como si fuera una bisagra, y despega un poco la base del vinilo. Vuelve a situarlo sobre la superficie y comienza a separar el resto de la base a la vez que vas fijando el motivo a la pared. Para que este proceso sea lo más sencillo posible es importante que antes de comenzar pases la paleta por toda la superficie para conseguir que el vinilo se fije al transportador.
 
4. Pégalo y remátalo
 
A la vez que vamos despegando la base del vinilo, iremos fijándolo a la superficie con movimientos de la paleta siempre del medio hacia afuera para evitar la formación de arrugas o burbujas. Tómate el tiempo necesario y vigila que no se quede ninguna parte del vinilo en la base.
 
5. Ya está !!
 
Retira el transportador después de repasar bien toda la superficie y fijar bien el vinilo con la paleta. Si te ha quedado alguna pequeña burbuja puedes repasarla con la paleta envuelta en un paño o pincharla con un alfiler para que salga el aire. Y ahora a disfrutar de tu nuevo ambiente.
 
 
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